Impacto en pensiones y sanidad
Una población más envejecida implica más gasto sanitario y más presión sobre el sistema de pensiones. También aumenta la demanda de cuidados de larga duración y de dependencia. El efecto no es inmediato, pero es acumulativo y previsible con décadas de antelación, y por eso las proyecciones demográficas se usan tanto en la planificación pública.
La clave está en el desfase temporal: la estructura por edades de hoy marca la factura sanitaria y de pensiones de dentro de veinte años. Los cambios que se hagan ahora no mueven la cúspide actual, pero sí la de la próxima década.